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Atracción y confianza: ¿qué relación tiene?


La atracción es el primer paso para el enamoramiento.

Si no recuerdo mal, en algún post ya he hablado sobre la atracción. Es uno de los temas que más interesantes me parecen para estudiar los fenómenos de las citas a ciegas, speed dating, o las nuevas aplicaciones para “ligar” que existen hoy en día. Ojalá algún día pusiese a desarrollar mi teoría neurobiológica del amor… algún día…

Volviendo al tema del blog de hoy, la atracción, me resulta peculiar, porque parece depender de factores del tipo culturales, sociales, cánones de belleza, modas… La mayor parte de mis explicaciones las baso en una teoría evolucionista. Estas dicen por ejemplo que nuestra especie es especial porque tiene una infancia más larga (es más dependiente también), pero paradójicamente tenemos un embarazo más largo y una tasa de natalidad más baja. En mi contra tengo que decir que no todo en la evolución es adaptativo, como por ejemplo el tamaño de la nariz o incluso de las orejas. Existen mecanismos evolutivos inconscientes (aquello que no hacemos esfuerzo para conseguir) como sentir la emoción de amor, por ejemplo, pero volvemos a que no todo es adaptativo ahora, como el comer azúcar (antes sí eran necesarios esos hidratos porque no se sabía cuándo iban a volver a disponer de alimento).

En resumidas cuentas, y muy a mi pesar, no todo es evolución ni tampoco por sí solo la evolución no lo explica todo; la evolución no es el destino sino que es como una especie de reflejo.

Que me voy del tema de nuevo… Desde perspectivas evolucionistas se ha encontrado que las características que nos gustan para nuestra pareja ideal son similares para todos alrededor de todas las culturas. A la hora de escoger pareja, existen diferencias de género. Empezando por las mujeres, los estudios indican que se fijan en personas que aporten estabilidad económica, disponibilidad, compromiso, protección, habilidades de paternidad, compatibilidad (edades, valores, personalidades), aspecto saludable (y atractivo físico), y un buen estatus social. Quedándonos con ese atractivo físico, éste parece ser más importante para un hombre que para una mujer en cuanto al establecimiento de una relación a largo plazo. Típicamente las mujeres buscan hombres entre 1 y 4 años mayores (para una mayor madurez) que ellas; los hombres en cambio que sean entre 1 y 4 años más jóvenes (a medida que los hombre aumentan en edad, éstos buscan siempre a mujeres en edades fértiles).

Y, desvelo la duda: tendemos a pensar que podemos confiar más en personas atractivas que aquellas que no lo son.

¿Os habíais parado a pensarlo alguna vez?

Patricia Flor

Psicóloga Jurídica y Mediadora Familiar Col. CV14213

Centro de Psicología y Mediación Familiar Patricia Flor

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