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Relaciones Tóxica: ¿nacen o se hacen?


¿Una relación… es tóxica, o se vuelve tóxica? Es una pregunta que me suelo hacer. Y tengo una teoría de la cual parte mi duda. Porque… si se supone que el estado de enamoramiento  (entendido como una fase de cambios hormonales y activaciones cerebrales comprobadas científicamente) es un momento en el que tendemos a ver aquello positivo de nuestra pareja… entonces significaría que dejaríamos a un lado lo negativo… entendiendo que lo tóxico es negativo. Esto desencadenaría una forma de comportarse con la pareja que podrían ser tóxicas y así derivar en una relación tóxica. ¿En qué me baso para creer esto? En otro estudio que leí hace unos días, en el que señalaba que nuestro cerebro se torna como o similar al de las personas con las que nos juntamos, en este contexto sería aplicable al de nuestra pareja. Según Moran Cerf, neurocientífico de la Universidad de Nothwestern, es debido a la neuroplasticidad cerebral: compartimos estados de ondas cerebrales con lo que finalmente acaba modificando nuestras conexiones neuronales hasta acabar cambiando nuestra forma de ver y entender el mundo. Pues más sentido aún tiene cuando escuchas hablar del contagio emocional.

Entonces… visto así… las relaciones tóxicas pueden hacerse… pero también dejar de serlo. Entendemos como tóxica una persona que tiende a ser negativista, pesimista, inconformista. Maticemos: tiende a tener pensamientos negativos, pesimistas, incorformistas. ¿Significa esto que si cambiamos nuestra forma de pensar podríamos dejar de ser personas tóxicas en el caso de serlo? Habrá que probarlo.

 

Patricia Flor

Psicóloga Jurídica y Mediadora Familiar Col. CV14213

Centro de Psicología y Mediación Familiar Patricia Flor