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¿Creéis en las segundas partes?


Las segundas partes… nunca fueron buenas, dicen.

En la sociedad actual pensaríamos que las segundas oportunidades (y terceras y cuartas…) pueden ser un síntoma de una posible dependencia emocional. Yo soy de las personas que piensan que, más que el hecho de dar una segunda oportunidad, aquí por supuesto estamos hablando dentro del contexto de una relación en pareja, hay que tener muy presente el cuándo se da esa oportunidad.

Prácticamente todas las semanas conozco a parejas que están planteando la decisión de dejar una relación. Algunas personas me dices, “¡Ostras Patri, qué triste!”. A lo que yo respondo: “Todo lo contrario, señorxs”. Es posible que plantearse dejar una relación sea de los momentos más complicados de la misma. Y también de los procesos más largos. La persona que la deja y la que es dejada ambas tienen duelos probablemente similares pero con sus características completamente distintas. Pero si se está teniendo que plantear y tomar esa decisión, tal vez sea porque hay momentos de infelicidad y ello nos aleja del bienestar. Cuando la decisión está tomada entramos, ambas personas, en un proceso de duelo. Ese proceso atraviesa una inestabilidad emocional que hay que dejar fluir, normalizar, sentir.

Es debido a esa inestabilidad emocional la razón por la cual no se recomienda empezar otra relación (a menos, claro está, que la relación haya empezado durante la relación que acabas de dejar… entonces el proceso es distinto), y mucho menos tal vez volver con la pareja anterior. Esa inestabilidad emocional nos deja momentos de culpabilidad y nostalgia, tristeza, que nos pueden hacer obviar las razones o los motivos que nos motivaron a deshacer el vínculo emocional que nos unía a esa persona. Es por ello tan importante escribir esos motivos que nos inducen a tomar esa decisión, tanto como los aprendizajes de la relación.

Entonces, ¿las segundas oportunidades son buenas o malas?

Si me preguntáis a mí os diré que depende del momento. Como recomendación, dejar que se procese ese duelo. Porque de lo contrario, no habremos procesado el dolor, que nos dará ese aprendizaje necesario para poder seguir de la forma más sana posible.

 

Patricia Flor

Psicóloga Jurídica y Mediadora Familiar Col. CV14213

Centro de Psicología y Mediación Familiar Patricia Flor

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