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Preguntas-Frequentes

 ¿Quién acude al psicólogo y cuándo acudir?

No hay necesidad de tener que padecer una enfermedad para consultar a un profesional de la psicología. En ocasiones, problemas de la vida cotidiana nos afectan de tal manera que nos restan calidad de vida hasta el punto de influir negativamente en nuestro ánimo y bienestar.
El momento idóneo al que acudir a la consulta de un psicólogo es cuando la persona acepta que está pasando por un momento difícil de encajar y asume que debe pedir ayuda a un especialista. Cuanto antes se acuda antes se podrá poner remedio. Si esperamos demasiado el problema puede desbordarse y es más complicado poderlo resolver.
El psicólogo no es un profesional diferente a cualquier tipo de médico al que acudimos cuando nos duele algo, recordemos que es el profesional encargado de nuestra salud mental.

¿Cuánto cuesta la terapia y cuánto dura?

Acudir a un psicólogo no es más caro que acudir a cualquier otro especialista. Generalmente la duración y frecuencia suelen adaptarse a los recursos del paciente. La tarifa suele ajustarse al tipo de terapia (individual, de pareja, etc.) por lo que no existe un precio único, pero sí puedo decir que oscila entre los 25€ y los 60€ por sesión.

Respecto a la duración del tratamiento, decir que ésta es muy variable: hay terapias que pueden durar solo un mes y otras que duran hasta un año. Una media de duración de las sesiones está entre 3 y 6 meses.
Existen intervenciones que tan solo requieren un número reducido de visitas, por ejemplo de 2 a 5 visitas. Es el caso donde el paciente tan solo busca un apoyo puntual o una orientación concreta hacia alguna situación.

En general, el profesional es quien decide la frecuencia de las sesiones si bien las primeras visitas son más frecuentes (una por semana) y poco a poco las sesiones se irán espaciando (cada quince días, cada mes, etc.).

¿Cómo llevo a cabo las sesiones?

A continuación se describen las fases del proceso de terapia:

EVALUAR: Escucharé lo que me vayas contando (problemas, dificultades o sentimientos)  y te iré haciendo preguntas para indagar información que pueda ser relevante para el caso, obviamente respetando la información que tú quieras ofrecer. La primera sesión es crucial para establecer una alianza basada en la confianza y la confidencialidad, y para derivar al paciente a otro especialista si el asunto no es de mi competencia o si es necesaria la colaboración o valoración previa de otro profesional.

DETECTAR: Para evaluar la información que va recibiendo quizá sea útil pasar alguna prueba (test psicológico) que ayudará al diagnóstico o a definir mejor tu problema. Te orientaré y explicaré qué es lo que te ocurre y  como va a ir la terapia. En todo momento te resolveré las dudas que vayan surgiendo.

INTERVENIR: En esta fase comienza realmente la terapia. Te plantearé los objetivos que vamos a ir trabajando y te explicaré que te está pasando. De esta forma se empieza a estructurar las sesiones. Quizá sea necesario plantearte pequeñas tareas o ejercicios que vas a ir resolviendo para solucionar tu problema. Estas tareas tienen objetivos muy concretos que te iré explicando. Hay tareas que sirven para obtener más información sobre tu problema y suelen hacerse al principio de la terapia: rellenar autorregistros o cuestionarios por ejemplo. Otras tareas consisten en practicar las técnicas que te habré enseñado: técnicas para controlar la ansiedad, los pensamientos depresivos, para mejorar las habilidades de relación con los demás, para tomar decisiones o las que necesites según sea tu problema.

Me adaptaré al ritmo que lleves y te ayudaré si existe alguna dificultad.

Es muy importante remarcar que ninguna terapia funciona si el paciente no se esfuerza, el grado de implicación y responsabilidad con la terapia es fundamental para conseguir tus objetivos.